Capitulo 1.- Banilea
El espectáculo que se podía mirar en el cielo era algo indescriptible, miles de colores por doquier, el ruido que producían las alas de esos insectos era como una dulce melodía a los espectadores que interesados veían, aunque los intensos rayos del sol, hacían que solo lo contemplaran por unos cuantos segundos.
-Mira- dijo muy animada Lapi- esa de ahí tiene el color mas hermoso que haya visto.
-Patrañas – contesto Terón - en la comarca de Or son las mejores, esas si que tienen mas colores que el arcoíris, o bueno eso es lo que se dice.
-Vamos Terón, eso es solo una leyenda, nadie ha ido a Or, o al menos no que yo sepa.
-Yo seré el primero en ir y regresar a contar lo que hay ahí, imaginate, todos diran: “Terón fue el primero en …..
- A ver Teron- Interrumpio- tenemos que irnos que se nos hara tarde para ir a comenzar nuestras labores, mas tarde me cuentas lo que diran de ti.
Lapi y Terón eran amigos desde que eran unas larvas, Terón es mayor que Lapi, como por unos dos o tres cambios de piel, juntos han vivido las mas grandes aventuras que dos orugas pudieran vivir. Lapi es pequeña, de color verde intenso con algunas manchas de color amarillo, en cambio Terón es de mayor tamaño, su color café contrastaba con las rayas rojas que se extienden a lo largo de las 3 secciones de su cuerpo. Todas las orugas cuentan con seis patas, más cuatro pares de falsas patas en los segmentos intermedios del abdomen, que desaparecen al momento de transformarse en mariposa, en cambio Lapi solo tenia 5 patas, por esa razón no podía hacer muchas de las cosas que las demás si hacían, además de todo, esta circunstancia le restaba velocidad al desplazarse, pero no todo estaba mal, la falta de una extremidad y velocidad, se compensaba con una agudeza en su sentido de la vista, poseía una vista fuera de lo común para cualquier oruga, ya que las demás orugas con mucho esfuerzo lograban ver mas allá de sus antenas.
Ambos vivían en la comarca de Banilea, que junto con Or, Cresea y Nipel formaban la planicie de Zoahr.
Nipel era un lugar desolado y abandonado, puesto que había sufrido un incendio y lo había dejado inhabitable, no existian los recursos adecuados para comenzar una civilización ahí, por lo regular los seres que lo habitaban no eran de una sola especie, ya que solo iban a ese lugar los exciliados y los peseguidos.
Or, era un lugar donde la mayoría de las mariposas llegaban y se instalaban para ahí, ya que sus arboles contaban con los mejores lugares para vivir, la mayoría de las orugas que habitaban en Banilea soñaban con llegar a ese lugar, nadie había ido, solo se oian leyendas y cuentos de como era aquel lugar.
Cresea, era donde vivian los Cossios, gusanos de guerra, malhumorados, y desleales, su comarca era de las mas grandes ya que en base a la guerra, peleas y apuestas, habían logrado adquirir las comunidades con las cuales colindaban. Su líder era Ronner, un gusano ruin y despiadado, codicioso y soberbio, odiado por muchos e idolatrado por otros, lograba cualquier cosa que se proponía, una de sus principales deseos era poder unificar a toda Zoahr y que el pudiera gobernar en ella. La mayoría de sus éxitos los lograba en base al trabajo de sus subordinados y la explotación de los esclavos que había capturado en batallas anteriores, gozaba de todos los privilegios que cualquier gusano de su raza quisiera tener; tenia las mejores hembras, tenia comida en abundancia y gozaba de un poder que al minimo chasquido de dedos, podía mandar al calabozo a cualquier persona que se opusiera a sus desiciones. Ronner odiaba con toda su alma la comarca de Banilea y en especial a los Ark, sabia que algún dia todo eso seria suyo, solo esperaba el momento idóneo para poder atacar.
Banilea era un lugar de los mas fructíferos de toda Zohar, tenia comida en abundancia, las hojas que se encontraban ahí eran las de mejor sabor, los frutos eran los mas dulces y parte de los granos que se encontraban ahí eran difíciles de encontrar en alguna otra comarca. Esto junto con el esfuerzo de todos sus habitantes, su diario y arduo trabajo hacian de Banilea un lugar perfecto para tener un desarrollo como comunidad, para tener paz, tranquilidad y un digno lugar donde vivir, al norte de Banilea se encontraba el tronco del reino,donde vivian los Ark familia que gobernaba la planicie, sus antepasados fueron los primeros en llegar a ese lugar,por lo tanto contaban con cierta jerarquía para poder tener poder sobre los demás. Eran unos gobernantes confiables, no abusaban de los demás y además velaban por el desarrollo de la comunidad y el bienestar de todos lo que ahí se encontraban. Al este de la comarca se podía encontrar la mejor comida, las hojas mas deliciosas que podias encontrar en todo Banilea, eran hojas con un sabor especial, que era un extasis de sabor para las orugas, sin mencionar los granos que podían encontrar en las plantas. Al oeste se encontraba las plantas donde vivian los habitantes de Banilea, eran plantas de tallos largos y gruesos, sus hojas grandes,lo que permitia de alguna mandera esconderse de los depredadores. Todos los habitantes de la comarca eran amigables, se ayudaban entre si y veian unos por otros. Al sur se encontraba la alejada zona de Tem, ahí era donde todas las orugas que estaban preparadas y que habían cumplido con sus respectivos 17 cambios de piel, iban, para convertirse en crisálidas o pupas, el camino a Tem era una travesia muy peligrosa y dificil, no habían hojas o arbustos que protegieran a las orugas, y esto hacia que se convirtieran en presa fácil de las aves y demás depredadores, que andaban en busca de ellas, además al no haber hojas no tenían que comer, asi que la decisión de ir a Tem era muy arriesgada, pero sabían que el llegar a ese lugar iba a ser el triunfo más grande de sus vidas, ya que terminarían su fase de crecimiento al convertirse en unas bellas mariposas.
Banilea contaba con un régimen perfecto, gracias a los Ark, que habian podido establecer métodos de gobierno en pro del desarrollo de la comarca. Los banileanos, no eran como las demás orugas, que solo vivian para comer, ellos trabajaban para el bienestar de sus futuras generaciones, ya que la mayoría al cumplir el ciclo de cambios de piel necesitaban emprender el camino a Tem. Todas las familias en Banilea, buscaban el alimento para llevarlo a sus familias, de esta manera el patriarca era el que buscaba la comida y los hijos eran los encargados de llevar el alimento hasta sus casas, hojas, brotes tiernos, frutos, flores, madera, pieles, cualquier cosa con sabor suculento lo transportaban. En medio de Banilea se encontraban los nidales, ahí era donde todas las orugas depositaban sus huevos, aquí la tarea de las cuidadoras comenzaba, la cual era, proteger con hojas los huevos, para que no estén a la vista de los depredadores y lleguen a querer devorarlos mantenerlos a una temperatura, y en caso de que alguna larva nazca, alimentarlos.
Lapi formaba parte de las cuidadoras, situación que no la tenía muy contenta, debido a que carecía hacia falta una extremidad, no podía formar parte de los recogedores, a los cuales pertenecía Terón, ella decía que el cuidar huevos era trabajo de las orugas hembras. Al igual que Teron, las hermanas de Lapi también eran recogedoras, Enar y Darol, que estaban entre los 10 y 12 cambios de piel respectivamente, iban todas las mañanas en busca de alimento junto con su padre Napor, que ya estaba en el decimosexto cambio de piel, regresaban a su hogar cuando el sol estaba en lo alto de Banilea, y los cuatro comían a gusto. De vez en cuando los hermanos de Lapi le hacain burla de su trabajo de cuidadora, ya que solo las orugas débiles se dedicaban a ese trabajo, y al instante ella decía que era capaz de realizar cualquier cosa que ella quisiera, esa actitud era la que agradaba a Napor, no le gustaba que su vástago se sintiera menos que los demás.

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